Adolfo Domínguez invita a ir más allá de las modas

«La moda no puede mirar para otro lado. Sabemos que es la segunda industria más contaminante del mundo, así que no hay tiempo que perder. Hay que ser consecuentes con los retos que nos impone la emergencia climática. Sé que es un discurso que va contra nosotros, que somos fabricantes de ropa al fin a al cabo, pero no queda otra que alentar el consumo responsable». Así se explicaba el veterano Adolfo Domínguez, de 69 años, en una entrevista reciente de Lorenzo Caprile en ‘Maestros de la costura». La firma textil gallega, que ahora dirigen sus tres hijas, han lanzado una nueva campaña que apela a ser más respetuoso con el medio ambiente. Adolfo Domínguez, premio nacional de moda, fue el artífice de «La arrgua es bella» y recientemente, del ‘Sé viejo’.

La idea es que hay prendas que aunque pase el tiempo son eternas, con tejidos que soportan bien los años y los lavados. ¿Quién no ha heredado un abrigo que hoy en día es tendencia y que parece recién sacado de la tienda? En Adolfo Domínguez se han preguntado ¿por qué cambiar algo cuando funciona?. De ahí el lema ‘Ropa vieja, sé más viejo’. En esta nueva campaña, se ven distintos ‘looks’ que bien podrían ser de esta temporada. La sorpresa es que hay prendas que tienen 30 años. O incluso más.

Las imágenes que ilustran esta idea son de prendas donadas por clientes que compraron una pieza de dolfo Domínguez hace casi medio siglo. Explican sus prioridades a la hora de ir de compras y por qué es una excelente decisión adquirir trajes, jerséis y vestidos que duren toda la vida. «Prefiero una prenda buena a tres malas». «Quizá deberíamos aprender a comprar menos ropa. Y a usarla mucho más». O «Es importante elegir un fondo de armario que puedas usar durante muchos años», «Compra ropa que dure más allá de las modas» son algunas de las frases que se lanzan.

Cinco objetos que merece la pena comprar de segunda mano

Los últimos estudios sobre hábitos de consumo de los españoles señalan que en torno a un 40% ha comprado algún artículo de segunda mano a lo largo del pasado año. Y es que las ventajas de los consumidores al adquirir algo usado no se centran solo en que los precios sean más ventajosos sino también en que contribuimos a alimentar un consumo responsable y a cuidar el medio ambiente.

Obviamente, hay artículos que es necesario que sean nuevos, pero hay muchos otros que podemos aprovechar habiendo pertenecido a otros. Te recomendamos cinco objetos que merece la pena comprar de segunda mano y que te ayudarán a cuidar tanto a tu bolsillo como a nuestro planeta.

Uno de los mercados que más bienes mueve de segunda mano es el de vehículos. Y es que puedes ahorrar una buena cantidad de dinero sin necesidad de comprar un coche nuevo. Pero no solo se trata de automóviles, así sucede también con las motos y las bicicletas.

Después de todo, algunos de estos vehículos son usados por los particulares que los venden tras haberlos usado solo durante un par de meses o un par de años. Es posible encontrar auténticas gangas que se ajusten a lo que necesitas sin necesidad de grandes desembolsos.

Libros

Otro de esos objetos de segunda mano que vale la pena adquirir son los libros. Aquí el ahorro puede ser considerable en lo que respecta a los libros de texto para los estudiantes de la casa, pero también a los libros de consulta o a esos que compramos por el placer de disfrutar de la lectura. Además, adentrarse en las librerías de viejo y de segunda mano es una maravilla. En ellas encontrarás joyas que ni pensabas y descubrirás otros mundos.

Instrumentos musicales

El mundo de los instrumentos musicales de segunda mano también es muy amplio y merece la pena. Sobre todo, cuando se va a empezar a tocar un instrumento y ni siquiera se sabe si te va a gustar continuar. Hay instrumentos nuevos que su precio de salida es muy elevado, así que vale la pena consultar el mercado de segunda mano antes de tomar una decisión.

Son muchos los que adquieren una guitarra, un piano, una flauta travesera, un violín, una gaita o un saxofón y luego no lo tocan, por mencionar tan solo algunos.

Ropa infantil

De forma general puedes encontrar ropa de segunda mano que merece la pena cuando hablamos de prendas que solo se ponen una ocasión y luego se venden. Pero si hay alguna que es rentable adquirir de segunda mano, sin duda alguna, es la ropa infantil.

Los niños crecen rapidísimo y enseguida las prendas dejan de poder utilizarse, por lo que apenas se usan. Lo mismo sucede con muchos artículos infantiles como cunas o cambiadores, así que tenlo en cuenta antes de comprarlos nuevos.

Videojuegos

Los videojuegos son otro de esos artículos que es recomendable comprar de segunda mano. De hecho, son muchas las tiendas de consolas y videojuegos en las que recogen los usados y te abonan un módico precio con el que puedes adquirir fácilmente otro. El ahorro en este tipo de productos si los compras usados puede alcanzar el 50%.

10 ideas para practicar el consumo responsable

De manera habitual, adquirimos más cosas de las que en realidad necesitamos. El consumo responsable incide en la necesidad de adecuar nuestras compras a los recursos existentes en el planeta de manera que favorezcan tanto su disponibilidad como la igualdad social.

1.- Planifica tus compras

Si antes de ir a la compra haces una lista de lo que vas a necesitar no sólo ahorrarás dinero sino que evitarás comprar productos de más que finalmente puede que te caduquen en el fondo de la nevera o de la despensa.

2.- Fíjate en las etiquetas

No todos los productos contaminan lo mismo, ni en su producción ni en su uso. Esto es verdaderamente importante en el caso de artículos eléctricos y electrónicos. Fíjate en la etiqueta energética que los fabricantes y vendedores están obligados a mostrar. Si se trata de bombillas, compra LED. 

3.- Apoya el comercio justo

Es importante que a la hora de comprar tratemos de dirigirnos a empresas, que respeten el medio ambiente y los derechos humanos. Una manera de asegurarnos que es así es acudir a tiendas de comercio justo. Se llama también comercio ético o solidario.

4.- Compra productos locales

Es lo que se denomina comercio de proximidad. Todo producto que adquirimos, sea comida o cualquier otro tipo de objeto, tiene una huella ecológica calculable según parámetros como su proceso de producción, su transporte y distribución, o los residuos que genera tras su uso.

5.- Apúntate a un Grupo de consumo

Son consumidores que se ponen de acuerdo para comprar directamente a un productor. Así, consiguen mejores precios y alimentos más naturales  al tiempo que apoyan la producción ética de los alimentos, explica la Fundación Vivo Sano,

6.- Redescubre los mercados tradicionales

Acude a las tiendas de barrio. Suelen comprar a productores de la misma provincia o comunidad en la que se establecen con lo que sus artículos son más frescos y más sostenibles y tú tampoco tendrás que desplazarte mucho.

7.- Conoce los productos sostenibles

Sellos como la ecoetiqueta MSC para el pescado o el certificado FSC para productos forestales nos aseguran una compra sostenible. Infórmate en tus lugares habituales de compra si tienen disponibles productos garantizados.

8.- Reutiliza y recicla

Es mejor que compres productos que no estén empaquetados para no generar residuos pero si no es posible trata de que sean envases que puedas volver a usar –como frascos de cristal- o al menos que sean fácilmente reciclables.

9.- Evita usar bolsas de plástico

Llévate las tuyas propias reutilizables desde casa. Date cuenta de que tardan alrededor de 55 años en descomponerse. Además, ocho millones de toneladas de plásticos acaban en los mares y océanos anualmente, entre ellos, bolsas de supermercado, según Greenpeace.

10.- Evita consumir combustibles fósiles

A la hora de contratar tu compañía de la luz busca una empresa responsable o una cooperativa que comercialice únicamente energías renovables. Si te tienes que trasladar  elige un transporte eléctrico, muévete en medios públicos y, si son distancias cortas, en bici o andando.

Consumo responsable

Ir de compras, bien por necesidad o simplemente por deseo, se ha convertido en una actividad frecuente en nuestro tiempo libre con gran repercusión en la sociedad y en el medio ambiente. Te damos las claves para que tu consumo sea responsable.

Conforme al Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible , las Naciones Unidas llaman a revisar los modelos insostenibles de consumo y producción de los países industrializados que conforman una de las principales causas del deterioro del medio ambiente. El consumo y la producción responsables deben promover el bienestar y los planes generales de desarrollo económicos, ambientales y sociales: uso eficiente de los recursos y la energía, mejora de los servicios y empleos ecológicos y contrucción respetuosa con el medio ambiente.

El consumo responsable responde a una elección de productos y servicios en base a su calidad y precio, a su impacto ambiental y social y a la conducta de las empresas que los elaboran. La realización de un cambio social en torno a nuestros hábitos de consumo es inminente. El principio fundamental del cambio es que todos somos responsables de nuestro consumo y de los impactos sociales y ambientales de la producción. Además, implica también consumir solo lo necesario y evaluar la influencia de la publicidad en la creación de necesidades superfluas.

Por tanto, esta responsabilidad se lleva a cabo en relación a dos grandes ejes:

  • En el medio ambiente, soporte de la vida en la Tierra, teniendo en cuenta que debemos priorizar productos con menor impacto ambiental y reducir el consumo de los recursos naturales más limitados.
  • En las personas, asumiendo y defendiendo solidariamente la obligación de garantizar los mismos derechos para todas ellas.

Cuando añadimos el calificativo de responsable a nuestro consumo estamos teniendo en cuenta la importancia que tiene la elección del consumidor entre los distintos bienes y servicios que le ofrece el mercado. Es muy importante conocer aquellos productos que valoran, por un lado, la justicia social, la ética y la solidaridad y, por otro lado, la protección del medio ambiente.

La ciudadanía puede convertir su capacidad de compra en un importante instrumento de presión, ya que puede promover esos valores a través de su compra y tiene en sus manos poder premiar a quienes cumplen determinadas garantías sociales, laborales y medio ambientales.La Comunidad #PorElClima te ofrece una herramienta para ello, encuentra los productos y servicios responsables que buscas en el Escaparate #PorElClima , y ponte ya en marcha.

El consumo y la producción responsables: un reto global

Este 15 de marzo se celebra el Día Mundial de los Consumidores, una fecha en la que se pone el foco en los derechos de los consumidores y, cada vez más, en la importancia de promover el consumo responsable entre ciudadanos, sociedad civil, organizaciones y la sociedad en general. ¿Por qué? Porque para mantener el crecimiento económico y alcanzar el desarrollo sostenible, tal y como señalan desde la ONU, “es urgente reducir la huella ecológica mediante un cambio en los métodos de producción y consumo de bienes y recursos”.

El objetivo del consumo y la producción sostenibles es hacer más y mejores cosas con menos recursos. De hecho, el lema del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 12 es “más con menos”. La meta para 2030 es clara: incrementar las ganancias netas de bienestar de las actividades económicas mediante la reducción de la utilización de los recursos, la degradación y la contaminación durante todo el ciclo de vida, logrando al mismo tiempo una mejor calidad de vida.

Para conseguirlo, es necesario involucrar a todos los agentes implicados, desde la producción de un producto o servicio hasta el consumidor final. Por ello, hay que promover el consumo responsable a lo largo de toda la cadena de suministro: desde empresas y consumidores hasta encargados de la formulación de políticas, investigadores, científicos, o minoristas. En concreto, es necesario instar a las industrias, los negocios y los consumidores a reciclar y reducir los desechos, así como a apoyar a los países en desarrollo a avanzar hacia patrones sostenibles de consumo para 2030.

Por otra parte, el consumo de una gran parte de la población mundial no es suficiente para satisfacer las necesidades básicas de todo el mundo. Por ello, también es importante reducir el desperdicio de alimentos a nivel de comercio minorista y local pero también entre los consumidores. Y es que se calcula que cada año alrededor de una tercera parte de los alimentos producidos –el equivalente a 1300 millones de toneladas– acaba pudriéndose en los cubos de la basura o se estropea debido al transporte y los métodos de recolección deficientes.

Perú es el país latinoamericano más preocupado por el consumo responsable

Hoy en día, los hábitos de consumo se han renovado, pasando por las nuevas tendencias de la sociedad que se preocupan actualmente por un estilo de vida más sano e industrias que trabajan en nuevas acciones que vayan dirigidas a la protección del medioambiente. Por esta razón, la firma de eCommerce, Mercado Libre, realizó una encuesta donde se involucró a más de 18 mil usuarios procedentes de Perú, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay, de los cuales el 20% eran compradores millennials, y un 73% eran personas con hijos.

La investigación llevada a cabo por la plataforma se realizó en el marco de los 20 años que cumple la firma, momento en que estrena su nueva sección de productos sustentables. “Trabajamos junto a diferentes socios estratégicos que buscan potenciar emprendimientos de gran impacto, empoderar comunidades vulnerables y así poder impulsar juntos una economía más sustentable e inclusiva”, explicó Guadalupe Marín, gerente senior de sustentabilidad para Latinoamérica de Mercado Libre.

La iniciativa nace principalmente de las nuevas exigencias de un público más proactivo que se encuentra en la búsqueda de marcas que no solo generen ideas comerciales, sino que sean activistas en las problemáticas sociales y ambientales.

De acuerdo a la investigación, el 90% de los consumidores millennials latinoamericanos tiene presente el impacto ambiental, por lo menos en alguna de sus decisiones de compra, mientras que el 66% afirman adquirir por lo menos uno de estos productos semanalmente.

Entre todos los países donde se realizó la investigación, Perú es el país que presenta la mayor frecuencia de compra de productos con impacto positivo. Según los datos registrados, el 26% de los encuestados declaran estar dispuestos a pagar más por productos que consideren de impacto positivo.

Frente a esta realidad, un 94% de los encuestados afirma conocer el concepto de “consumo responsable”, mientras que al menos el 20% de las personas no relacionan directamente sus hábitos de consumo con el impacto medioambiental que implican. Pero entre uno de los datos más curiosos, está que el 11% de las personas encuestadas sostienen encontrar “siempre” lo que buscan, un porcentaje algo bajo, por lo que aquí te presentamos una lista de algunas marcas eco amigables.

Reforestando el arte, una forma de vivir a Humboldt

Los 250 años de Humboldt llegan al norte de Bogotá con una exposición que reúne la vista, el tacto, el oído, el gusto y el olfato de un grupo interdisciplinario de personas que dedicaron parte de su tiempo a rememorar una expedición del alemán.

Artistas, científicos, periodistas, guardabosques y comunidades indígenas recorrieron la reserva El Zoque, en Guasca, Cundinamarca. En tres grupos se aproximaron a este ecosistema de bosque alto andino y páramo para vivir a través de los cinco sentidos una experiencia humboldtiana. 

Voy a recoger plantas y fósiles, y realizar observaciones astronómicas con el mejor de los instrumentos. Sin embargo, este no es el propósito principal de mi viaje. Trataré de averiguar cómo las fuerzas de la naturaleza actúan unas sobre otras, y de qué manera el entorno geográfico ejerce su influencia sobre los animales y las plantas”, escribió Humboldt en una de las notas que, 250 años después de su nacimiento cobra, aún, más relevancia. 

Al igual que el naturalista, geógrafo, astrónomo, humanista y explorador alemán, más de treinta participantes se dejaron tocar del agua helada que desciende de la montaña, de los líquenes rojos que adornan como tapetes las piedras. Sus oídos dejaron por dos días el ruido de la ciudad para dedicarse a escuchar el canto de los pájaros, el agua correr y el viento soplar. Saborear el agridulce de las moras silvestres, oler las hojas de comino y sentirse en la cocina de sus casas. Descubrir en todo lo que veían la maravilla del entorno y recordar la relación profunda que han tenido desde siempre la ciencia, el arte y la naturaleza. 

Movidos por la curiosidad que caracterizó a Humboldt, cada uno exploró y se detuvo en cada detalle, partícula, fragmento y elemento que hoy traen a la galería Plural Nodo Cultural a exponer. Obras que recogen su experiencia en El Zoque, inspiradas en el agua, el aire, la tierra, el fuego y, por supuesto, Alexander von Humboldt: Reforestando el arte,  un proyecto que contó con el apoyo financiero de la Embajada Federal de Alemania y que tiene como aliados a Parques Nacionales Naturales, el Instituto Humboldt y SIEMBRA.

Reusar: la tendencia que no pasará de moda

La japonesa Marie Kondo, la gurú del orden, tiene un mantra: saquemos de nuestra vida todo lo que no genere alegría. Hacer esto también ayuda al planeta. Si no sabe qué hacer con la ropa que ya no quiere usar, no la bote. Dele una segunda oportunidad. Aquí algunas ideas.

Ya no es un secreto. Todos somos cada vez más conscientes de que la industria de la moda genera un impacto en el planeta, del que no se salva nadie. Hay que tomar medidas y consumir responsablemente. La producción de ropa provoca, aproximadamente, 10 % de las emisiones globales de gases efecto invernadero. La industria de la moda consume más energía que el transporte aéreo, según la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Claramente, los fabricantes deben revisar sus cadenas de producción y volcarlas a procesos más sostenibles que no desperdicien agua, no usen mano de obra ilegal y no derrochen los recursos. Pero los consumidores también deben sensibilizarse y empezar a controlar mucho más sus propias acciones.

Por el concepto del fast fashion (o la moda desechable), las tendencias exhibidas en las pasarelas más importantes del mundo aterrizan en los almacenes de ropa a muy bajos costos.

Muchas personas, conscientes del impacto de la industria de la moda, han creado movimientos importantes que mitigan en alguna medida los efectos nocivos de este sector sobre el planeta. Y han descubierto formas valiosas de encontrarle una segunda vida a lo que usan.

Personajes reconocidos, como la japonesa Marie Kondo, encontraron en la organización doméstica una forma de llevar alegría a muchos hogares y desintoxicar armarios.

Lili Ramírez, especialista en organización residencial, fundó Get Simple, miembro de la National Association of Productivity & Organizing Professionals (NAPO) de Estados Unidos. Su idea de crear una iniciativa especializada en la organización nació al descubrir que la mayoría de las personas se estresan al momento de guardar los adornos navideños y, por eso, almacenan cada cosa en el lugar menos apropiado, de la manera equivocada y en ocasiones de mala gana.

Ramírez comienza por pedirles a sus clientes visualizar el clóset de sus sueños. Después invita al descarte consciente, a salir de los artículos que ya no usan para ganar espacio en el clóset y, principalmente, visualizar mejor lo que hay y no tener que comprar. Según Lili, hay que hacerlo mínimo tres veces al año. Y, por último, llega el momento de ordenar con una técnica especial que hará todo más sencillo.

Lili organizó los armarios de dos mujeres ‘fashionistas’ para desintoxicar sus clósets y darles tips para ordenar mejor sus espacios.

ta María (Ángela María Díez), consultora de marca, mercadeo y comunicación digital, bloguera de moda y miembro de Las Viejas Verdes. “La moda es un canal de comunicación y expresión, soy consciente de lo que me pongo y uso. Me regalan mucha ropa, demasiada; ahorita el problema es que tengo muchas cosas y poco espacio. Si voy a comprar algo, intento ser consciente del lugar donde lo compro, la procedencia, y trato de apoyar el diseño local, colombiano”, afirma Ita María.

Juliana Abaunza, comunicadora santandereana, otra Vieja Verde: “Cada vez trato de ser más consciente con mi consumo de ropa, aunque admito que debo seguir trabajando en el tema. Hubo una época en que compraba cada semana, pero me fui a vivir a Nueva York y descubrí que no necesitaba un clóset tan grande y aprendí a comprar ropa usada”.

Proponen convertir los residuos textiles en materiales de construcción

Un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia se dio a la tarea de hacer láminas que sirven como aislantes térmicos y acústicos con desechos de ropa y plástico.

En Bogotá a diario se genera un promedio de 318 toneladas de residuos textiles, que en un podrían ser 97% aprovechables. Sin embargo, eso no sucede, pues en Colombia el reciclaje de este tipo de materiales solo alcanza el 5%.

Según la organización Waste & Resources Action Programme (WRAP), en el Reino Unido, una persona utiliza una prenda 3,3 años y luego la desecha, pricipalmente por daños o porque simplemente pasó de moda. 

Por otro lado, el movimiento global Fashion Revolution indicó que la industria de la ropa es responsable de generar 92 millones de toneladas de desperdicios sólidos al año en el mundo y al confeccionarse produce 1,715 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2), lo que convierte a este sector en el segundo más contaminante del mundo, después de la industria petrolera. 

Según las proyecciones hechas en varios estudios, los desechos textiles aumentarán en un 60%, aproximadamente, de aquí al 2030, generando 148 millones de toneladas anuales. Si a este panorama se suma que una prenda puede tardar entre un mes y hasta 500 años o más en descomponerse o degradarse, dependiendo del tipo de tejido y los productos químicos con los que fue tratada, urgen soluciones para mitigar su impacto medioambiental. 

Una novedosa alternativa para contrarrestar esta problemática surgió al interior de la Universidad Nacional de Colombia. En el marco del Taller de Proyectos Interdisciplinarios (TPI), una asignatura que deben cursar todos los estudiantes de ingeniería y en la que desarrollan soluciones a problemas de la industria, un grupo de estudiantes planteó un proyecto para aprovechar más los residuos textiles. 

La propuesta se basó en utilizar las propiedades que tienen los textiles en la fabricación de placas que pudieran servir como aislantes térmicos y sonoros, útiles para la construcción de viviendas y cuartos fríos, entre otras infraestructuras, a un costo más bajo que los productos que se encuentran en el mercado actual. 

Para lograrlo, los estudiantes Juan Sebastián Torres, de Ingeniería Mecánica, Carlos Pérez, de Ingeniería Electrónica, y Valentina Monsalve y Yamid Rivera, de Ingeniería Química, asesorados por el profesor Alejandro Boyacá, se dieron a la tarea de reunir plásticos utilizados –el otro material del que se componen las láminasy los desechos textiles para luego molerlos y armar con estos la placa con una prensa hidráulica, a partir de referentes que encontraron al revisar las investigaciones que había sobre este tema y en las que se ha comprobado que al incluir los residuos de ropa se ayudaría a recuperar las propiedades mecánicas que pierde el plástico con el paso del tiempo y la exposición a la radiación solar.En vista de que el objetivo de este grupo también consistía reducir el impacto ambiental de la industria textil a través del reciclaje, los jurados del TPI eligieron este proyecto como uno de los ganadores en la final del taller, al determinar la viabilidad de la iniciativa, adelantar el análisis de costos y las pruebas de resistencia, densidad y alargamiento del producto. 

Biodiversidad a la moda

Nadie pensaría en estampar un bagre en una falda ni en ninguna parte porque muchos lo asocian con lo feo. Pero a nadie tampoco se le ocurriría pensar que ese pez endémico del Magdalena tiene un valor biológico incalculable en el planeta. Esa es la clave del emprendimiento Cariba Malo.

Un bagre estampado en una falda resultaba inimaginable. Pero a la socióloga, editora y literata Adriana Vásquez se le ocurrió sacar del clóset la biodiversidad criolla, no para exhibirla en pasarelas, sino en la cotidianidad de un país que poco conoce lo que tiene.

A muchos les cuesta ver belleza en un manatí, en un murciélago o en una arawana. De hecho, a las arawanas del río Bita las aprecian más en Asia: allá no pueden faltar en los acuarios de coleccionistas. Por eso reciben tanta presión. Al otro lado del mundo les debe parecer exótica esa boquita al revés, como con un eterno gesto de tristeza mantenida en las arawanas desde hace millones de años.

Hace dos años a Adriana le empezó a dar vueltas en la cabeza el hecho de que la gente trae de cualquier lugar del mundo recuerdos típicos que exaltan la belleza de ese país, de sus animales o sus recursos. Y pensó que Colombia tiene mucho más que café y tucanes. De ahí salió Cariba Malo: un emprendimiento que recuerda que la biodiversidad no tiene patrones estéticos, porque los colores, las formas y las figuras de plantas y animales de nuestro país son únicos e irrepetibles.

Adriana resolvió estamparlos en camisetas, telas y pañuelos que se pueden convertir en cualquier cosa: un mantel, una falda, un chaleco, un turbante, un vestido…

El término cariba malo viene del libro del antropólogo Roberto Franco, el mayor conocedor de los pueblos indígenas en aislamiento en Colombia, que murió en 2014 en un accidente aéreo. Cariba malo significa “hombre blanco malo” en lengua indígena. “Caribas” llamaron los descendientes de la tribu ancestral yuri a unos colonos que los capturaron para esclavizarlos en lo profundo del Amazonas. “Cariba malo”, les dijeron después de conocer sus intenciones. Esto sucedió a finales de los años sesenta y comienzos de los setenta, y así lo relata Franco en su libro, que lleva ese título.

Arawanas, bagres rayados, dantas, manatíes, ranas doradas, martines pescador, jaguares y hasta palmas de chontaduro, entre otros, aparecen en diseños elaborados por el ilustrador y artista plástico Diego Rueda con la asesoría de Adriana. Y algo tendrán porque a Brigitte Baptiste, esposa de Adriana y modelo de cabecera de Cariba Malo, varias mujeres la pararon hace un tiempo en una calle de Copenhague solo para preguntarle, apenadas pero muy antojadas, dónde había conseguido su vestido de bagre y qué clase de pescado fascinante era ese de bigotes largos y rayas tipo animal print.

La cosa se volvió costumbre y por eso ya Brigitte empaca sus vestidos cada vez que sale fuera del país a congresos, eventos, conferencias. A Adriana no le parece que la gente deba saber que su modelo es su esposa. El tema es que la exdirectora del Instituto Humboldt y actual rectora de la EAN difícilmente pasa desapercibida. De tal suerte que es algo así como un maniquí ambulante de Cariba Malo, que modela especies colombianas al tiempo que expone su conocimiento sobre biodiversidad al más alto nivel.

Nadie va a pensar que Adriana se aprovecha. Esto vendría siendo como una relación ecológica de mutuo beneficio. Al fin y al cabo, las hijas de esta pareja también modelan las telas y estampados del emprendimiento de la madre tal y como consta en sus redes sociales.

Jiron las uvas 390, Surco, Lima – Perú

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